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sábado, diciembre 25, 2010


Generalmente cuando llegan las fechas decembrinas uno camina por la calles y observa las decoraciones en las casas, como siempre imitamos a los vecinos del norte que llenan sus casas de adornos con luces de colores. Desde que llegue a Cancún, cada diciembre, había visto casas con focos de colores alrededor de las ventanas y los balcones, algunas otras con figuras de gran tamaño de Santa Claus y los Reyes Magos; inclusive creo que en una ocasión hubo un concurso organizado por el Ayuntamiento donde buscaban la casa mejor decorada.
Recuerdo un año que mi hermana luchó por colocar el árbol de navidad en el cuarto de la TV cuya ventana daba hacia la calle, por que decía que donde lo colocábamos, entre la sala y el comedor, no lo veía nadie más que nosotros. Ella siempre decoraba el árbol; en una ocasión opto por colocar palomitas de maíz atravesadas por un hilo sobre el árbol, varios días después hubo que fumigarlo ya que las hormigas habían descubierto este festín navideño; recuerdo también que siempre quería un abeto natural, por lo que mi padre en una ocasión compro uno en el mercado de San Bartolo y como estaba muy “raquítico” recolectamos varias ramas y se las añadimos para que fuera mas robusto.
Sin embargo hoy me dedique a revisar la casa de los alrededores y en muy pocas encontré adornos navideños, le pregunté a varios amigos su opinión acerca del tema y coincidimos que pocos hogares estaban cubiertos de adornos navideños. ¿Cuál sería la causa?; sin duda algunos me responderán de forma casi instantánea: la crisis. Creo que el consumo de energía eléctrica no se ve afectado de forma significativa por el uso de serie navideñas de focos, otros quizá sean más ecologistas y me den teorías del calentamiento global y del ahorro de energía. Pero creo que la verdad es que cada día nos volvemos más apáticos a las celebraciones. Es posible que sea consecuencia de la crisis económica que se reflejo en un año con pocas ventas y muchos desaires financieros.
La gente refleja su estado de emoción de muchas formas, sin duda alguien que tuvo un buen años, económicamente hablando, tendrá la alegría para decorar su hogar y compartir con su familia un bella época a diferencia del que abatido por las desventuras simplemente evitar cualquier contacto con el tema de felicidad y lo contagiara con sus semejantes.
El mensaje de muchos es que la felicidad no va ligada con el dinero pero cuando la mayoría de la gente piensa que ser feliz es sinónimo de tener riqueza, una crisis económica solo aumenta la ausencia de satisfacción en el ser humano, y si le sumamos la malas noticias que diario surgen relacionadas con el delincuencia, el narcotráfico y el crimen organizado; pues es fácil entender la dejadez hacia la festividad.
Me gustaría pensar que si el próximo año contagiamos a más personas con ideas positivas para el periodo de fin de año veremos más moradas con adornos, pero lo más importante veremos más hogares felices. Es importante cambiar el mensaje para que la gente entienda que tener riqueza no es tener felicidad, y que independientemente de nuestras tradiciones decembrinas como las posadas, el nacimiento y el maratón Guadalupe – Reyes; el espíritu de la navidad es simplemente compartir afecto con la gente que esta cerca de nosotros en todo momento.
Este año terminamos colocando el árbol en casa el día 22 en la noche (mejor dicho las primeras horas del 23), pero con muchas ganas de tener espíritu navideño en casa; Al terminar tratamos de colocar una estrella en la punta pero no fue de nuestro completo agrado. A pesar de tener que sacar las cosas, sacudir y acomodar para al final volverlas a guardar en una caja 11 meses llegó la Navidad a casa con pequeño regalos pero mucho corazón.

4 comentarios:

María Fernanda Salazar Romero dijo...

Uy! alguna vez viví cerca del mercado de San Bartolo, por fortuna, yo era muy pequeña y no recuerdo mucho.

Y en efecto, coincido, la apatía es lo de hoy, lamenteblemente. Saludos, queridísimo profe.

Mario Onofre´s Blog dijo...

Pues vera, muchas a pesar de ser un año importante para nuestro país (bicententario, centenario, etc, etc) muchos problemas nos superaron y creo que todavia falta que se ponga peor... pero pues en nosotros queda en que por lo menos en nuestro entorno no se pierda la escencia verdadera de las celebraciones... no hubo dinero, pero esta la familia y salud... es cursi lo se, pero es la pura verdad.

Hector V. dijo...

Mi estimado amigo, mi folosofia es gastar lo menos posible en basura y adornos y darle ese costo a regalos, asi ahorro, apoyo a la lucha contra el calentamiento y no hago mas ricos a los ches gringos ricos con sus bonitas tradiciones, este año tuvimos linda piñata y pesebre, burbujas de alegria en lugar de cuetes para los niños; no es tradicional pero no es peligroso, ni contamina y los niños se divierten enorme; no es ortodoxo, pero yo tampoco lo soy, saludos a las tierras calidas del caribe.

Daristi Jiménez dijo...

Creo que tal vez nos volvemos apáticos por que deja mucha basura y la flojera de no recogerla...en fin
pero aun así creo que el "espíritu navideño" si sigue dentro de nosotros nada mas que de maneras diferentes, por mi parte mi casa no esta nada decorada por que...pues tal vez son las prisas la verdad mi casa también esta un poco solitaria contadas las veces son que estamos todos juntos, pero bueno...espero que el siguiente año podamos estar todos y adornar mejor la casa
Saludos :)