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miércoles, agosto 20, 2014

Creo que el tema mas difícil de la historia de la humanidad son las relaciones humanas.

En varias ocasiones al tomar café en compañía de amigas, casi siempre por trabajo, durante la platica siempre abordamos el tema escabroso de las relaciones humanas, sobre todo si eres mayor a 35 años. ¿Por qué no podemos ser como los niños que van a una fiesta, se divierten con los demás y menos de 15 minutos ya son amigos? Siempre que alguien se acerca pensamos que es con otras intenciones.

Somos complicados por naturaleza, en serio, hace poco tiempo estaba en el supermercado y me encontré a una mujer que me recordó a una compañera de la primaria que hace muchos años no veo, se me ocurrió compartirle es pensamiento: “me recuerda a una compañera de la primaria que hace mucho no veo”… la susodicha tomó su carrito, dio media vuelta y huyó. ¿Qué hice mal?

Hace muchos años mi padre me recomendó leer un libro de Dale Carnegie, en uno de sus capítulos habla acerca del poder de la sonrisa, quizás cuando lo escribió todavía la gente era alegre y un saludo sonriente era un detalle de cortesía aunque sea un desconocido; yo no tengo una sonrisa muy bonita pero siempre que cruzo mirada con alguien sonrió, cada vez son menos las personas que reaccionan de forma positiva.

Somos enmarañados porque queremos, quizás hay que volverse un poco más alegre y pensar que cuando alguien desconocido nos dirige un saludo, una sonrisa o un cumplido simplemente lo hace con la intención de compartir un poco de alegría. Debemos recordar que los mejores amigos los conocimos en los momentos menos planeados y en las situaciones menos previstas.

viernes, febrero 21, 2014


El 7 de febrero publique en mi cuenta de Facebook:


#pregunta ¿Qué es lo que no te gusta de tu ciudad? Recibí 7 “me gusta” y 43 comentarios.


En general estos comentarios hablaban de “baches”, “basura” y “civismo”, por supuesto culpando en ocasiones a la clase política, o mejor dicho, al gobierno.


Tan complicado es cambiar la forma de pensar de una ciudad, de un pueblo, de una nación.

En serio creo que el cambio debe iniciarse en casa, en la oficina… es decir... ¡en mí! Veo en los noticieros el conflicto en Venezuela y Croacia, pero no veo lo que sucede en Michoacán y mucho menos lo que pasa en mi calle. Puedo criticar al gobierno mexicano y con más dolo al presidente de Venezuela pero no puedo hablar con mi vecino y pedirle que no desperdicie agua. Puedo sacarle fotos a los vehículos estacionados en zona para discapacitados y publicarla en mis redes sociales pero no puedo levantar la basura que afuera de mi casa o esperar sin quejarme en la fila del supermercado.


Me queda claro que el cambio empieza en mí… ¡en yo! Si quiero que este país lleno de esperanza comience a convertirse en ese lugar maravilloso llamado hogar debo empezar hoy por mejorar mi actitud en mi casa, en mi lugar de trabajo… ¡en todo momento!


Debo ser inteligente al exigir a las autoridades que hagan su trabajo de una forma honesta, correcta y equitativa; predicar con el ejemplo y entender que unidos somos más poderosos que cualquier gobierno.



Piénsalo, y ponlo en práctica si realmente estas harto de ver como nuestro entorno se desquebraja y se convierte en lo que no quiero.


lunes, agosto 05, 2013

Hoy transmitimos desde el pasillo de entrada a la Universidad La Salle Cancun, el motivo era el primer día de clases de los alumnos de bachillerato y algunas licenciaturas. Tuve muchos recuerdos de mis primeros días en la preparatoria y en la facultad, momentos que fueron muy diferentes y que guardo con acierto en mi memoria.

La preparatoria quedaba muy cerca de mi casa, y al decir muy cerca, créanme que era muy cerca., esa cercanía nunca supe si era un beneficio o un maleficio. Desde el pasillo del 2do piso se veía el tinaco mi casa y la ventana del al recamara de mi hermana.

Anhelaba entrar a la preparatoria por alguna extraña razón, quizás porque ya conocía a algunos personajes de otros años o por la sencilla idea de considerarlo un momento importante para conocer nuevas caras y vivir nuevas experiencias, debo reconocer que a mis mejores amigos a la fecha los conocí ahí. El primer día de clases tenía ciertos rituales, que cambiaban con los años pues en el primero eres el novato, en el segundo “sándwich” y en el tercero el inquisidor. Los de primer año siempre eran amenazados por las famosas “novatadas” de alguna manera prohibidas por las autoridades escolares y fomentadas por rumores que eran casi leyendas urbanas.

La llegada de nuevos alumnas era también la oportunidad de conocer nuevas candidatas para conquistas sentimentales, había que estar al pendiente del nuevo catálogo de prospectos que ingresaban, aunque algunas se volvían intocables al ser hermanas menores de algún buen compañero.

Otra parte interesante del primer día era la distribución de los grupos, debíamos ver que amigos quedaban en el mismo salón y quienes eran separados; nunca supimos si existía algún método para organizar los grupos pero al final había que rogar por quedar en un grupo con buenos elementos en varias disciplinas.

La presentación de los profesores era otro ritual con muchas incógnitas; la forma de calificar de los ellos, la metodología del curso y las mecánicas para aprobar el curso. Sin duda había que tomar nota detallada de lo que el docente compartía para poder planear la mejor estrategia para aprobar el curso. ¿Cuántas faltas a clase estaban permitidas? ¿Habría un examen final? ¿Algún trabajo que comenzar a realizar? ¿Cómo se evaluaría cada periodo?, y todas las preguntas que fueran necesarias.

El primer día de clases era algo divertido, extraño y sorpresivo. ¿Cómo fue tu primer día de clases?